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Situación, Orígenes y El lugar
Azaraque Rural es el complejo
rural de Hacienda del Azaraque. Está situado en la Pedanía de Agramón de la
población de Hellín al sureste de Albacete y al límite con la provincia de
Murcia.
Desde la presa del mismo nombre hasta el puente de la carretera de las Minas,
en el río Mundo, ocupa grandes franjas en las dos riberas y terrenos
inmediatos, en una longitud de casi cuatro kilómetros y en un ancho que puede
llegar a más de dos, siendo en otros tiempos la unidad agrícola y ganadera
más importante del entorno, seguramente en unos momentos en que ni la
agricultura ni la ganadería se habían extendido a explotaciones intensivas,
como sucede hoy día . Entonces la calidad de la tierra, el clima y los recursos
naturales como la disponibilidad de agua con fácil obtención, no eran
sustituidos todavía por los medios mecánicos, los riegos impulsados, los
sofisticados abonados y los plantaciones intensivas, que hacen que hoy cualquier
lugar sea apto para los más dispares cultivos.
Entonces existían innumerables construcciones propias de la gran explotación
que era y la alta actividad que tenía: casas-vivienda; fabricas de esparto;
molino; estaciones trasformadoras; casas de bombas; corrales; palomares; eras;
balsas; cámaras; graneros; granja; y cocheras
La propiedad ,en su momento única, se encuentra hoy segregada, perteneciendo
a la sociedad Hacienda del Azaraque casi todos los bienes antes citados.
Destacan entre ellos la Casa Principal o Casa Grande del Azaraque, tanto por
su tamaño y representación, como porque formó un núcleo con gran parte de
aquellas construcciones a su alrededor.
Se trata, pues, de un conjunto que representa genuinamente lo que era la vida
rural en todas sus actividades, aun cuando ahora se realicen de otro modo; pero
se conservan vestigios abundantes que dan buena información de cómo era todo
aquello entonces.
La propiedad actual ha sido enormemente respetuosa con el medioambiente de
ese entorno y con las construcciones y edificaciones.
No se ha efectuado ninguna demolición (los restos que se observan proceden
de las que se llevaron a cabo en los años sesenta del siglo pasado, por su
estado ruinoso) antes al contrario, se ha tenido una gran dedicación a
conservar las viviendas y demás construcciones, aunque esta ingente labor solo
haya cubierto una parte del conjunto, de ahí el interés en recuperar para el
turismo rural cuatro viviendas, que darán lugar a tres, las cámaras (pueden
servir para granja escuela) y la antigua granja de cerdos (hoy aprovechada para
guardar aperos y materiales).
Se conservan los riegos tradicionales por gravedad o pié, como los tenia la
finca desde tiempo inmemorial, tanto con aguas procedentes del nacimiento de la
famosa Balsa del Azaraque (expansión también de buena parte de la población
en los tiempos de la autarquía, como eran los ríos. Así surgió El Jarama de
Sanchez Ferlosio, aguas a las que en el siglo XVIII se le atribuían asimismo
propiedades terapéuticas; como con los caudales del río Mundo, mediante la
acequia que deriva de la presa o azud, llamada del Azaraque, construida en el
siglo XIX, para provecho de los sotos de este lugar. Con toda esta abundancia de
aguas (hay varios nacimientos más pequeños de la cota de la casa hacia abajo)
no ha de extrañar el nombre del lugar, Azaraque, que deriva del árabe "as-sarb",
en español "azarbe", que es el cauce adonde van a parar por las
acequias o cauces pequeños los sobrantes o filtraciones.
Aunque hay algunas zonas tratadas con goteo (las ultimas en habilitarse, en
terrenos de fuerte pendiente), el transporte de las aguas de los riegos antes
citados, se efectúa con acequias, lo que permite ayudar a la conservación y
protección de la fauna que ya de por sí tiene el río, cosa que, por otro lado,
no parecen muy bien entender otras esferas de la Administración, ya que en las
ayudas que se programan para la mejora y consolidación de regadíos están
excluidos los riegos por gravedad que son los únicos que emplean acequias.
La frondosidad que se crea en las riberas del río y de las acequias y esas
zonas de matorral, cañares y maleza resultan un cobijo de inapreciable valor
para la fauna.
Pueden observarse (con la ocasionalidad propia de los animales en verdadero
estado salvaje): el azulón, la polla de agua, la garza real, la tortuga negra,
la culebra bastarda, la culebra de escalera, el cernícalo primilla, el águila
imperial, la lechuza, el lagarto ocelado, el liron, la gineta (muy escurridiza),
el búho real (más bien oirlo, en Junio) aparte de todas las aves y mamíferos
aptos para la caza y demás aves comunes en estos parajes (ruiseñor, abejaruco,
abubilla, cuclillo, arrendajo, chotacabras, mochuelo chico, mochuelo común).
La flora es la propia de la región, salvo los típicos pinos donceles, los
olmos (de los que la grafiosis se ha llevado por delante los ejemplares adultos)
y los eucaliptus.
Todo este conjunto que se explica forma con las viviendas un todo armónico
de modo que los visitantes no solo aprecien el paisaje, el aislamiento y cierta
vida rústica, sino que estén envueltos en todo el ambiente rural, desde la
vista de las construcciones (que forman parte del paisaje) hasta el moldeo que
hizo la mano del hombre en todo su alrededor: bancales; eras; compuertas;
"gallardos"; hornos; palomares; corrales; etc
En este sentido se han recuperado una serie de aperos, utensilios y
herramientas que se mantienen en interior: romanas, cepos, albardas, estribos,
yugos, serones, aceituneras de esparto, tridentes, carchuleras, rosas y pleitas
de los quesos, calderos, hoces, guadañas, cinchas, colleras, cabezadas, medias
fanegas, cántaros, etc amen de toda la loza y menage propio de casa antigua. En
el exterior se han dispuesto las tinajas, las zafras, los rollos, los trillos de
pedernal , un trillo de ruedas y las piedras de molino
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